En un deporte colectivo, los premios individuales no tienen mucho sentido. Pero en un deporte como el fútbol, donde juega Leo Messi y en cada partido mejora sus prestaciones y realiza exhibiciones, tiene menos sentido que el Balón de Oro no recaiga cada año en él.

Sabemos que el Balón de Oro es puro marketing y publicidad. Dar un premio individual en un deporte colectivo, en que los triunfos y resultados llegan por un rendimiento coral, es absurdo y carece de sentido.

Pero en el caso del fútbol, todavía tiene menos sentido. En la actualidad, en este deporte hay un jugador que lo domina todo: Leo Messi. El astro argentino, en cada partido y temporada que pasa, se reinventa y nos deja exhibiciones maravillosas.

La última fue ayer ante el RCD Espanyol. Quique Sánchez Flores, entrenador blanquiazul, construyó un sistema defensivo impecable, dejando jugar al Barça hasta llegar a los aledaños del área donde se encontraban con un muro impenetrable. De hecho el primer gol llegó con un contragolpe, tras un pase de Iniesta de 50 metros a Suárez que definió el gol. La defensa del Espanyol estaba adelantada fruto de armar su ataque y fue la única manera que tuvo el Barça de marcar.

Pero ese sistema impecable también lo supera Leo Messi. El astro argentino se puso a jugar en la segunda parte y no hubo nadie que pudiera pararle. Nada más empezar tuvo una ocasión de pase de Neymar y en la siguiente jugada dio una magnífica asistencia a Suárez, que no supo acabar en gol. Pero el extásis en su partido llegó al cuarto de hora. Messi recibió un balón en la frontal, con un Espanyol muy bien plantado, se deshizo de cinco jugadores, con regates y caños, se quedó franco para rematar pero su disparo lo despejó Roberto. El rechace lo cogió Suárez para marcar el segundo.

Messi no se conformó con esa jugada y en el siguiente minuto, agarró otro balón en la frontal se fue de tres jugadores y dejó a Jordi Alba solo delante de Roberto para que marcara el 3-0. Messi en un minuto, había destrozado un sistema defensivo perfectamente ideado.

Lo que más nos impacta es que estas jugadas no quedaran entre el TOP-10 de jugadas de Leo. Pero aún es más impactante que este jugador cada partido y cada temporada va evolucionando por lo que sus exhibiciones siempre mejoran. Por todo ello, los votantes de Balón de Oro deben estar ahora mismo sonrojados. En un deporte que se premia al mejor jugador del mundo, ese premio siempre debería recaer en Leo Messi hasta que él quiera, ya que no quedan argumentos ecuánimes para que sea para otro, no vale que un año cuenten los títulos colectivos y en otro cuenten las actuaciones personales, sobretodo los goles. Messi golea, hace jugar y asume todo tipo de roles en su equipo y lo ha demostrado en sus más de diez años en el Barça. Con Guardiola vimos su transformación, luego se adaptó a la marcha de su gran entrenador y cuando se ha ido Xavi Hernández, Messi ha adaptado su juego para tener más protagonismo en la creación de juego azulgrana y encima sus registros goleadores no se han visto resentidos.

France Football, por favor, ahora que habeis recuperado el Balón de Oro dejaos de marketing y publicidad y premiad al mejor del mundo, al que no discute nadie objetivo: Leo Messi.

Sobre el autor

Coordinador de la secciones de Futbol Sala y Futbol femenino de @LaTarjetaBlanca y colaborador en la noticias del F.C.Barcelona y RCD Mallorca. Amante del deporte y la vida. Siempre positivo

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