Un año más, los Minnesota Timberwolves han atravesado un año plagado de derrotas cuando en realidad mucha gente esperaba un buen año gracias a la gran cantidad de talento joven pero sobradamente preparado que la plantilla atesoraba; además, gran parte del éxito que se vislumbraba en estos chicos era el hecho de ser dirigidos por una vieja cara conocida como Flip Saunders, quien en su anterior etapa se encargó del desarrollo y la explosión de un jovencísimo Kevin Garnett, convirtiéndole junto a Tim Duncan en el mejor ala-pívot del siglo XXI.

Se esperaba que Flip obtuviera el mismo resultado con unos diamantes a pulir como son Andrew Wiggins y Karl-Anthony Towns, llamados a ser las piedras angulares de la reconstrucción. No obstante, el cáncer decidió llevarse al entrenador Saunders, un hecho que afligió al mundo de la NBA y del baloncesto en general justo cuando iba a comenzar la temporada.

Sin margen de reacción, se decidió entregar el mando al interino Sam Mitchell, a quien su anterior etapa en los Toronto Raptors no imprimía muy buenas sensaciones. Aún así al finalizar el mes de noviembre las sensaciones del equipo eran esperanzadoras con un balance de 8-9 y teniendo en cuenta que tan sólo 2 de esas 8 victorias habían sido en casa y pese a que Towns tan sólo llevaba un mes de competición en el cual demostró una gran adaptación dejando además una sensación de que lo mejor todavía estaba por llegar.

Un arranque aceptable unido además a la irregularidad mostrada en los primeros compases de la temporada por equipos como Clippers, Grizzlies, Rockets o Pellicans (considerados en teoría fijos para Playoffs) hacía soñar con la posibilidad de que este jovencísimo equipo pudiera estar a finales de abril peleando con los 16 mejores equipos por hacerse con el título de campeón después de ganar tan sólo 16 partidos la temporada pasada y de no visitar los Playoffs desde 2004.

A partir de diciembre se empezó a mostrar la realidad de este equipo: poca capacidad para solventar partidos igualados a falta de pocos minutos y una irregularidad propia de un equipo joven e inexperto. Y esta irregularidad se hizo muy latente en Andrew Wiggins, el alero de segundo año no estaba mostrando un gran cambio con respecto al año pasado y en algunos momentos criticado por mostrar cierta pasividad en los partidos a la hora de defender. Por supuesto no hay que dejar de creer en él ya que se trata de un jugador jovencísimo con unas condiciones físicas tremendas unidas a una progresión en el tiro que vaya consiguiendo poco a poco, le permitirá ser el próximo dominador de la NBA.

Parece que tras el All-Star, los Timberwolves consiguen mostrar de nuevo las sensaciones del primer mes de competición gracias a sobre a todo a un imperial Towns que ha experimentado justo lo contrario al llamado ‘rookie wall’, incrementando sus promedios a 21.1 puntos y 11.8 rebotes durante el mes de febrero y convirtiéndose además en el líder del equipo por delante de Wiggins.

Pero no sólo Towns ha mostrado mejoría, si no que Ricky Rubio también ha conseguido olvidar sus antiguas lesiones y mostrar un nivel similar al de su primera temporada y con una mayor agresividad y confianza en el tiro. Muestra de ello ha sido el 45% en tiros de campo y un 38.5% en triples que le han permitido promediar 13.5 puntos unidos a un total de 9.3 asistencias y 2.8 robos. En definitiva, un Ricky Rubio con desparpajo y disfrutando del baloncesto como tiene que ser.

Aparte de los dos destacados, se unen para formarle quinteto otros 3 jóvenes: Wiggins, Zach Lavine y Gorgui Dieng. Quitando lo mencionado anteriormente sobre Wiggins, durante este último mes ha cedido protagonismo tirando sólo 14 tiros por partido y anotando la mitad de ellos y en el apartado de triples ha tenido su mejor mes durante la temporada con un 43% de acierto. En cuanto a Lavine, se ha solucionado el asunto acerca de si era un base o no y una vez que se le ha movido a la titularidad compartiendo minutos en el backourt con Ricky ha firmado unos números de 17.8 puntos por encuentro rozando el 50% de efectividad tanto en tiros de campo como en triples. Y por último, uno de mis favoritos de este equipo: Gorgui Dieng, jugador que desde que en su año rookie tuvo que saltar a la titularidad por la lesión de Pekovic ya demostró unos buenos fundamentos en el poste complementados con un amplio rango de tiro. Este año Sam Mitchell ha tardado en darse cuenta de que este jugador necesita ser titular ya que permite abrir el campo para que Towns y Wiggins puedan atacar el aro con mayor facilidad. Además su titularidad ha supuesto que el rating ofensivo de Minnesota aumente de 100.2 a 112.2 puntos.

En conclusión, este equipo tiene un gran potencial en su quinteto titular actual (Rubio-Lavine-Wiggins-Dieng-Towns) pero a partir de ahí no se encuentran jugadores que suplan con garantías sus prestaciones salvo Shabazz Muhammad y probablemente Nemanja Bjelica; por lo tanto, es necesario que durante la agencia libre de este verano consigan atraer a algún jugador que otro pese a que será una tarea difícil debido a los malos resultados del equipo y al poco atractivo que tiene la ciudad de Minnesota como mercado. Deben cambiar de entrenador ya que Sam Mitchell ha expresado durante gran parte de la temporada su deseo de utilizar más a veteranos como Garnett, Prince o Andre Miller, lo cual es un error evidente a la hora de no exprimir el talento de tus jóvenes figuras llamadas a remontar el rumbo de esta franquicia. Aparte, necesitan sacar el provecho del contrato de Nikola Pekovic a quien aún le quedan 3 años más cobrando 12 millones por temporada y tras haber pasado las dos últimas temporadas envuelto en lesiones es evidente que su valor de mercado no es el mismo y eso traerá dificultades a la hora de obtener algo a cambio, por lo que la mejor opción sería cortarle.

Si consiguen todo esto y además la lotería del draft les sonríe con una buena posición a la hora de elegir, probablemente las aspiraciones de los Timberwolves se empiecen a ver de otra manera y podamos considerarlos como un equipo temible en el oeste y con opción de tener aspiraciones reales al anillo dentro de unos años.

¿Será 2016/2017 la temporada de los lobos?-OpiniónUn año más, los Minnesota Timberwolves han atravesado un año plagado de derrotas cuando en realidad mucha gente esperaba un buen año gracias a la gran cantidad de talento joven pero sobradamente preparado que la plantilla atesoraba; además, gran parte del éxito que se vislumbraba en estos chicos era el hecho de ser dirigidos por una vieja cara conocida como Flip Saunders, quien en su anterior etapa se encargó del desarrollo y la explosión de un jovencísimo Kevin Garnett, convirtiéndole junto a Tim Duncan en el mejor ala-pívot del siglo XXI. Se esperaba que Flip obtuviera el mismo resultado con…0Valoraciónes : Sea el primero!0

Leave a Reply

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario ACEPTAR
Aviso de cookies