“¿Qué somos? ¡Un equipo! ¿Qué somos? ¡Una familia! ¿Quiénes somos? ¡Alma de África!” Ese es el grito que se canta en el vestuario de Alma de África, un equipo de fútbol con sede en Jerez, en la división regional Tercera Andaluza. El equipo está formado por inmigrantes de hasta 12 nacionalidades diferentes (en un momento dado eran 15), y los cinco españoles del grupo son conocidos cariñosamente por sus compañeros como “los extranjeros”.

Lo hicimos para decirles a todos que no somos criminales. Somos personas y no estamos molestando a nadie.

Los miembros de Álma de África están hartos de que les insulten racistas cuando juegan partidos de fútbol en la provincia de Cádiz y han tenido una idea innovadora para luchar contra el abuso.

Los jugadores han decidido poner los insultos racistas en la parte de atrás de sus camisetas. En lugar de sus apellidos, las camisetas han sido impresas con las palabras “Mono”, “N*gger”, “Esclavo”, “Simio”, “Sudaca” (un nombre despectivo para alguien de Sudamérica), “Inmigrante indocumentado”, “Gorila”, “Gitano”, “Indio”, “Negro”, “Ilegal”, “Blackie”, “Escoria”, “Inmigrante” y “Negro”.

El equipo de cinco años de edad usó las camisetas por primera vez el domingo en el último partido de la temporada.

“Jugué con la palabra’Mono’ en mi espalda. Lo hicimos para decirles a todos que no somos criminales. Somos personas y no estamos molestando a nadie. Todavía oímos estos insultos y nos duelen a nosotros, así como a los jugadores profesionales. Hace poco, un jugador del Juventus de Turín se enfrentó a una tribuna entera. Recuerdo también que[el futbolista camerunés Samuel] Eto’o estaba a punto de detener un partido”, dice Eric Josué Amang, un centrocampista de Alma de África que llegó a España procedente de Camerún en 2013.

“¿Qué somos? ¡Un equipo! ¿Qué somos? ¡Una familia! ¿Quiénes somos? ¡Alma de África!” Ese es el grito que se canta en el vestuario de Alma de África, un equipo de fútbol con sede en Jerez, en la división regional Tercera Andaluza. El equipo está formado por inmigrantes de hasta 12 nacionalidades diferentes (en un momento dado eran 15), y los cinco españoles del grupo son conocidos cariñosamente por sus compañeros como “los extranjeros”.

Lo hicimos para decirles a todos que no somos criminales. Somos personas y no estamos molestando a nadie.

Los miembros de Álma de África están hartos de que les insulten racistas cuando juegan partidos de fútbol en la provincia de Cádiz y han tenido una idea innovadora para luchar contra el abuso.

Los jugadores han decidido poner los insultos racistas en la parte de atrás de sus camisetas. En lugar de sus apellidos, las camisetas han sido impresas con las palabras “Mono”, “N*gger”, “Esclavo”, “Simio”, “Sudaca” (un nombre despectivo para alguien de Sudamérica), “Inmigrante indocumentado”, “Gorila”, “Gitano”, “Indio”, “Negro”, “Ilegal”, “Blackie”, “Escoria”, “Inmigrante” y “Negro”.

El equipo de cinco años de edad usó las camisetas por primera vez el domingo en el último partido de la temporada.

“Jugué con la palabra’Mono’ en mi espalda. Lo hicimos para decirles a todos que no somos criminales. Somos personas y no estamos molestando a nadie. Todavía oímos estos insultos y nos duelen a nosotros, así como a los jugadores profesionales. Hace poco, un jugador del Juventus de Turín se enfrentó a una tribuna entera. Recuerdo también que[el futbolista camerunés Samuel] Eto’o estaba a punto de detener un partido”, dice Eric Josué Amang, un centrocampista de Alma de África que llegó a España procedente de Camerún en 2013.

“Hemos intentado iniciar una campaña de sensibilización porque todos nuestros jugadores siguen recibiendo insultos racistas. Hay gente grosera que persigue a nuestros jugadores”, dice Alejandro Benítez, un agente de bienes raíces que actúa como presidente de Alma de África por solidaridad con el equipo. “Es una locura. También queremos demostrar que nuestros jugadores están tan por encima de estos insultos que los hemos puesto en la parte de atrás[de las camisetas] para que todo el mundo pueda verlos. La iniciativa ha sido muy bien recibida”, añade.

En muchos casos, las calumnias racistas provienen del equipo contrario. “Es una forma estúpida de picardía. Veamos si juntos podemos acabar con este problema. Es cierto que la tendencia está bajando, pero sigue ocurriendo y queríamos llamar la atención de la gente”, dice Benítez.

“Creo que este tipo de cosas son innecesarias en el deporte y la sociedad”, dice Issa Abdou, otro miembro del equipo, que abandonó Camerún cuando tenía 14 años y tardó tres años en llegar a España. Saltó la valla fronteriza de Melilla, un exclavo español en el norte de África, y resultó gravemente herido. Ahora, gracias al equipo de fútbol, que ayuda a los jugadores a encontrar trabajo, tiene un trabajo en IKEA.

Alma de África terminó última en la división tras perder el último partido ante Algaida, el líder del equipo de la competición. En un gesto de buena voluntad, los jugadores regalaron sus camisetas a sus rivales.

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